Durante la jornada de ayer en la gasolinera de la colonia Manantiales de Cuautla, Morelos, la gente estuvo en la calle durante todo el día e incluso ahora mismo están ahí pidiendo el apoyo a los automovilistas para que con su claxon muestren su inconformidad y para que no consuman combustible en esa estación. También estuvieron informando de la ilegalidad en la que incurre Rafael Anguiano (dueño del negocio que pone en peligro la vida de la gente del lugar) con la apertura de la gasolinera ya que viola el estado de derecho al no acatar la orden del juez que otorgó una suspensión.
Por la tarde asistieron algunos diputados locales para intermediar en el conflicto y se reunieron con el Secretario de Gobierno del estado de Morelos (quien en todo momento mantuvo una impresionante actitud de desprecio y de servilismo a las órdenes de gasolinero) y con los directivos de la delegación estatal de la Cámara Nacional de Comercio. Estos últimos se comprometieron a entregar el supuesto permiso de funcionamiento, lo cual es una vieja artimaña pues, como ha sido asentado en la querella judicial, quien lo firma es una persona que para la fecha en la que se dice que está expedido ya ni siquiera trabajaba en el puesto. Este documento es de hecho lo que animó al juez del Tribunal de lo Contencioso Administrativo a dictar la suspensión.
Esta apertura es a todas luces ilegal y la gente sigue en la calle difundiendo la información de todo lo que sucede, entonces ahora, ¿qué ocurrirá? Juntaremos mayor fuerza, seguiremos el proceso legal y la movilización social a través de los volantes, pancartas y voceos, siempre de manera pacífica; por lo que toda ayuda será bienvenida. Así que si pueden asistir y tomar el rico calor de Cuautla será de gran ayuda. Estamos en la calle de Insurgentes esquina con Agua Azul frente a la contaminante gasolinera. No permitiremos que estos corruptos permanezcan en la impunidad, defenderemos el agua que bebemos el 80% de los cuautlenses de la latente contaminación con gasolina (el MTBE y los PBXs se distinguen por su gran potencial cancerígeno) ni queremos más muertes por contaminación por la estupidez de munícipes como Sergio Valdespín (conocido dentro de los círculos homosexuales del Poder Rosa como Puercoespín). Nadie tiene derecho a poner en riesgo nuestra vida.
¡Agua sí, gasolina no!
Algunos datos para entender el tipo de infame que es el tal Rafael Anguiano Aranda.
Él es en realidad el dueño formal de la gasolinera, en su calidad de hijo idiota, y lo más trascendente en su vida es contar con antecedentes de homicidio culposo. El verdadero capo que mueve los hilos de la mafia gasolinera morelense es Rafael Anguiano Curiel, su padre. Este viejo necio y ruin, además de ser un negociante estúpido (pues se le ocurrió la terquedad de poner un negocio riesgoso a toda costa en el lugar menos indicado y lleva 4 años con almorranas sin poder robar con litros incompletos al automovilista con toda tranquilidad, como el resto del ramo) y de contar hasta el tercer grado de primaria, es el primo hermano de Sergio Salvador Aguirre Anguiano, uno de los más cuestionados ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por sus corrupciones, su parcialidad, su militancia panista y su favoritismo a grandes empresarios. Pues Aguirre Anguiano le hizo el favorcito al anterior gobernador panista, Sergio Estrada Cajigal, de salvarle el pellejo al evitar que fuera desaforado y encarcelado por sus nexos con el narcotráfico. Rafael Anguiano, por su parte, hizo lo propio y en lo oscurito con el actual gobernador yunquista, Marco Adame, prestándole una de sus casas, ubicada en el exclusivo y amafiado Fraccionamiento Los Tabachines, en Cuernavaca, para que pusiera ahí su casa de campaña. No es casual que Adame se atreviera a presentar a este engendro del parasitismo empresarial como un empresario modelo y Sergio Valdespín, actual alcalde panista de Cuautla, inicialmente se pusiera en contra de la gasolinera (cuando fue ombudsman estatal) y luego, consecuente con su corrupta visión de hacer política mediante la compra de votos en Cuautla y la administración de amenazas a quienes se le opusieran, puso al servicio del gasolinero la policía municipal como edecanes de la gasolinera.
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